Esto hoy va de opiniones y no de datos. Al fin y al cabo los datos parecen no interesarle a casi nadie. Se repiten los que se dan desde el club y trabajo realizado.
Creo, y así lo piensan también algunos de mis amigos, que el malaguismo "de toda la vida" es tóxico, nada que ver con el malaguismo que desde hace pocos años llena La Rosaleda y acompaña al equipo por toda España.
Ese malaguismo que empezó en twitter: ingenioso, simpático, crítico pero entregado incondicionalmente al equipo. El malaguismo que distingue e identifica claramente al cortijo de toda la vida y su entorno de los profesionales que trabajan bien por el club y que dejan lo mejor de sí por nuestros colores. Hay mucha gente muy buena dentro.
Este video de Mikel Arteta con Valdano (6:41 minutos) sobre la situación del Arsenal cuando él llega al club lo he visto varias veces estos días. Pienso en el Málaga cuando llega el administrador judicial en febrero de 2020 y creo que es una situación muy parecida (salvando las distancias, claro).
La diferencia es que mientras Arteta se empeña en revertir la situación, José María Muñoz se rodea de los mismos que estaban y rápidamente se mimetiza con el ambiente, las excusas, la "cultura empresarial", el entorno de "malagueños ilustres" y prensa tradicional. A todos les une la "tranquilidad" de tener un culpable para todo lo que sale mal y la "tranquilidad" de que no van a responder ante nadie porque todos ellos, juntos, son el Málaga "de toda la vida".
Vamos a alcanzar los seis años de administración judicial y la impresión que tenemos es que los éxitos conseguidos (como siempre también nos ha pasado toda la vida) son gracias a personas aisladas, grandes profesionales que se nos aparecen en el camino casi de casualidad, pero de los que, si no son "de los nuestros" estamos dispuestos a prescindir de ellos en la primera oportunidad que se presente.
Se empeñan en repetir que vamos a desaparecer desde 2012. Pero la realidad es tozuda. Ni siquiera con ellos hemos desaparecido y ni vamos a desaparecer aunque sigan aferrados a sus cargos y a sus amigos en los medios y en la sociedad malagueña. El malaguismo actual, el que llena La Rosaleda y se divierte en twitter, es muy diferente al malaguismo casi inexistente de 1992, al malaguismo siempre amargando la vida a los lectores y oyentes.
Ese malaguismo que nos desprecia diciendo que para qué queremos un estadio nuevo, que con el tenemos nos sobra. Para ellos lo correcto es que el dinero publico se invierta en La Cartuja, La Coruña, Gran Canaria, Zaragoza, Bilbao o San Sebastián. Y eso que somos la 6ª provincia en recaudación fiscal según publicaba SUR ayer, 13 de enero.
Aunque sigamos dependiendo de dirigentes como Martín Aguilar ("llevo aquí 43 años"), Paco de la Torre (presidente de la Diputación en 1971) y otros muchos personajes públicos que no voy a citar, la situación ahora es diferente. Podrán hacernos daño (como con el no-Munidal y la no-Rosaleda), podrán apoyar a otro equipo, pero será muy difícil que puedan hundir al Málaga CF "1904".
Todo esta "introducción" viene a cuento porque es que parece que no nos dejan disfrutar nunca de los momentos buenos.
Me parece increíble e incomprensible que llevemos desde el mismo domingo hablando que los jugadores que se nos van a ir más pronto que tarde.
¿Por qué se van a ir? Si como dice el administrador judicial somos un club saneado y sin problemas, ¿por qué vamos a tener que vender?.
¿Pero por qué tenemos que estar siempre anticipando desgracias y males? No tiene ningún sentido.
Lo razonable, lo normal, sería estar disfrutando. Hacerle caso a Funes y los jugadores y disfrutar del momento.
Pero, claro, conociendo (sufriendo) al malaguismo "de toda la vida", no me extrañaría nada que el cortijo esté preparando el camino para cualquier barrabasada "porque así lo exigen las cuentas del club". Es tremendo.
Si en el cortijo hubiera alguien con algo de amor propio (jaja, "amor propio") ya habría salido a decir: "SEÑORES, NINGÚN JUGADOR DEL MÁLAGA ESTÁ EN VENTA. EL QUE QUIERA LLEVARSE A ALGUNO AHÍ ESTÁ SU CLÁUSULA DE RESCISIÓN".
Es fin, esto es lo que hay. Al menos algunos nos podemos desahogar por aquí aunque casi nadie nos lea.
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