Me gustaría que se considerara este artículo como una continuación del de
ayer.
"Posverdad: Distorsión deliberada de una realidad, que manipula
creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en
actitudes sociales".
Siempre he pensado que la posverdad alcanzó su máximo nivel en
Málaga con el Málaga CF.
Ayer preparando la entrada sobre los artículos de Casanova
quise comprobar algunas fechas y, claro, volvieron los malos ratos que pasaba
en aquella época leyendo el periódico u oyendo la radio. Todo era malo. Cada
año íbamos a desaparecer. Cada verano no íbamos ni a poder empezar la liga. Y
todo dicho o escrito con saña, casi con satisfacción. Al menos esa era mi
percepción. Pero nunca se señalaba a los amigos dentro. Por ejemplo, a ese que
lleva más de 40 años. O a Husillos. Seguramente eran esos amigos dentro los que
trasladaban esas ideas fuera.
El chamán de la tribu era uno que gracias a Dios nos dejó
por la política. Estoy convencido de que si hubiera seguido en su puesto todavía
estamos en 1RFEF gracias a su capacidad de influencia en la ciudad, siempre
apoyando a los malos desde su periódico.
Con Casanova todo eran pegas y todos eran catalanes. Leíamos,
por ejemplo, que el Atlético Malagueño "jugaba a ganar" y no a formar
jugadores. En-Nesyri no sabía controlar, no sabía rematar, no sabía hacer nada
bien. O Pablo Fornals, que no era jugador para el Málaga porque no tenía
cuerpo. Para todas estas barbaridades había barra libre y nadie nunca jamás desde
el club se quejó de semejante linchamiento.
Le gustaba repetir, por ejemplo, que Javi Gracia había
obtenido un mediocre octavo puesto en la liga en la temporada 2015-16.
En una de las pocas decisiones buenas que ha tomado el jeque,
decidió echar en diciembre de 2015 a Husillos de director deportivo y a Casado
de director general. El 15 de diciembre se nombra director deportivo a Arnau,
hombre de confianza de Casanova.
Ese año íbamos de cabeza a Segunda División. En la jornada
15, cuando lo echan, llevábamos los mismos puntos que el tercero por la cola. Estábamos
virtualmente en puestos de descenso. Y todo el entorno "empujando el
bus".
En cuanto se nombra a Arnau empieza a ser objeto de burlas
en las tertulias. Solo por ser el número dos de Casanova. Lo empiezan a llamar
Arnau "el escalador".
Lo cierto es que Arnau hace algunos fichajes en el mercado
de invierno y Javi Gracia se libra de la presión y las mentiras de Husillos. ¿Qué
pasó? Pues que ACABAMOS LA LIGA 8º. Un "mediocre" octavo puesto.
Pero nuestro entorno era amiguito de Mario Armando. Y no
podían soportar a Arnau. Y menos todavía que tuviera éxito. Se seguía
repitiendo el mantra de la desaparición. O el deseo.
Y en cada tertulia nos repetían lo aburrido que era jugar en
Primera División "sin aspirar a nada".
¡Ay, aquellos años! Para satisfacción de ellos, el jeque y
sus directivos volvieron a llamar a Husillos
en el verano de 2017. En el verano de 2018 ya estábamos, ¡ahora sí!, ¡por fín!,
en Segunda División.
El resto es historia. Sobre todo ese verano de 2022. Pero
eso es otro artículo.
Termino acordándome de Loren. Loren como un nuevo Casanova.
Alguien con una idea de club. Pero alguien no querido, no valorado. "¿Se
siente capacitado para hacer su trabajo?" Tremenda pregunta en rueda de
prensa.
En fin, ojalá un "mediocre" octavo puesto el año
que viene. Aunque ellos se aburran.